Cuándo no oímos, como fundamentación, el típico “pero es un hecho”. Cual si eso fuese suficiente verdad. Pero en realidad no es más que una estrategia que en el mejor de los casos se basa sobre un autoengaño, y la mayoría de las veces apabulla pero no convence. Y porqué no convence? Pues porque no es una realidad que pueda satisfacer, ya que ignora, en ocasiones con propósitos de manipulación retórica pero las más por simple inconsciencia, que todo hecho se da en contexto. Un contexto de hechos, y un contexto de lectura - un qué y un cómo.
Selección:
A qué me refiero? Para comenzar, un hecho está rodeado por un cierto contexto, del cual lo selecciono. Así que surge la pregunta: porqué tomo ese hecho y no otro? Porqué me fijo en este y no en aquel? Pues porque me interesa - lo selecciono con una intención. Tomo los que apoyan mi posición, y claro, no tomo los que no la apoyan, pero eso no elimina lo que podría debilitar mi argumento. Toda selección es al fin y al cabo una manipulación en el sentido más general, en el sentido que siempre conducimos, sin mala voluntad, a nuestro interlocutor hacia cierto punto. También cuando ese interlocutor somos nosotros mismos y nos queremos convencer de algo.
Siempre se da una selección, sea entre hechos o de datos dentro de un hecho. En el marco de mi argumentación, espero que se considere cierto aspecto de el hecho enuncio. Por ejemplo, al decir “es un hecho que esta piedra pesa 2 kilos”, estoy poniendo énfasis en su peso y no en su color, o su posición, o su material.
Aclararé la idea de la selección con un ejemplo que espero aclare rápidamente el criterio: Cuando tomo una foto, selecciono un encuadre. Nadie duda que la foto (a menos que hablemos de retoque de imagen) representa la realidad fielmente, pero no puede representar lo que está fuera del encuadre - y que también eso es parte de la misma realidad. Si como fotógrafo de prensa elijo qué voy a fotografiar, también estoy decidiendo qué no, y esta elección de qué voy a transmitir es al fin y al cabo una interpretación.
Así que si oímos que algo es un hecho, es bastante relevante reflexionar acerca de las razones, y cuestionarlas caso dado, por las que aquel hecho es mencionado y porqué justamente ese y no otro.
Interpretación:
Ya hablé de que la selección misma es una interpretación. La lectura lo es en mucho mayor grado. Si le digo a alguien “es un hecho”, se lo estoy diciendo a alguien, o sea es algo dirigido a alguien, quien ha de entenderlo de alguna manera específico. El “hecho” será usado para demostrar algo, será interpretado hacia algo. En otras palabras, el hecho no es independiente del contexto en el que de ser entendido.
Nuevamente un ejemplo que espero sirva para ilustrar el punto: A menudo vemos el uso prolífico de estadísticas, pero los mismos datos pueden ser interpretados por diferentes autores para “demostrar” diferentes posiciones. Me puedo servir de los mismos números sobre la cantidad de armas vendidas para sustentar que hay mucha violencia en Estados unidos, o que la industria armamentista está en patente crecimiento. Los números no mienten, en ninguno de los dos casos, ni yo al enunciarlos, pero si creo que eso es un dato objetivo y que la lectura no es subjetiva, ahí sí me engaño, y caso dado lo intento con mi interlocutor. Así que qué saco de los números, o qué saco de los hechos, para qué los enuncio?
Por lo tanto: el que algo sea “un hecho” demuestra muy poco, demuestra de qué quiero hablar, qué veo del mundo y cómo lo veo y quiero que sea visto, pero ante un mundo tan múltiple, realmente dice poco de él, y poco de alguna realidad, de alguna verdad. No es un criterio de veracidad que trascienda contundentemente lo retórico. Y sólo puede ser de alguna utilidad si es que nos preguntamos, antes de esgrimirlo, porqué veo lo que veo y porqué lo veo como lo veo.
Al fin y al cabo, este cuestionamiento de que decir “es un hecho” basta para fundamentar alguna noción de verdad o realidad, pretende poner en tela en juicio también el entusiasmo cuando se cree ciegamente en los resultados experimentales de algunos conceptos de ciencias, en especial lo que el vulgo entiende bajo ciencia natural. Ejemplo simplón: Si una rata blanca hace lo que yo esperaba que hiciera, lo que termino demostrando en realidad no es mucho más que la existencia de mi expectativa.