martes, 25 de septiembre de 2012

Logbuch eines Ausgewanderten beim Heimatbesuch


oder: Ist das Leben in Lateinamerika wirklich freudvoller als in Deutschland?


Lima Dez 2007

- Stadt ohne Regen, Stadt ohne Schatten (wegen verwolkter Sonne)
- Idealisierung der Heimat, diesbezüglich erwartete Enttäuschungen traten nicht ein. Vielleicht sind 3 Monate zu kurz dazu?
- Ankunft: Alles fremd, und dennoch vertraut. Ich bin Fremder, habe Akzent.
- Chaos: Overdosis von Inputs -> trotzdem entspannend (zu spät kommen ist kein Druck, usw.)
- Essen: ungehörte Zutaten, alles frisch, ging 4 Bananen (süß, sehr weich, ohne sandigen Geschmack) um die Ecke einkaufen.
- Lucuma Eis – Pisco Sour, Coca Tee
- Kreativität-fördernd, Ideen tauchen konstant auf (wie bei meinem Freund Ulises)
- Das Dunkle: desesperanzador = die Hoffnung wird erstickt – aber die vom wem? Die meine, wenn ich die schwierige Lebenslagen sehe, die meine als einer von außen?
- Strassenkinder. Der kurze Kontakt mit ihnen kann freudvoll, gar spielerisch sein. Aber oft sind sie auch abgebrüht. Traurig zu merken.
- Meine Erwartung menschlicher Kontakt: gibt es wirklich weniger Blickkontakt in Deutschland? Gleichsam hier auf jeden Fall mehr Aufmerksamkeit. Freundliche Grundeinstellung (in Worten meiner Mutter, die als Deutsche vor 40 Jahren eingewandert ist). Es ist viel leichter, einer Gruppe (zB Unterhaltung) beizutreten.
- Wie kann ich denn immer noch meine Eltern vermissen, wenn ich mit ihnen bin? Bin im Zimmer, sehe ein altes Spielzeug (besser gesagt, die Bauanleitung dazu), bin ergriffen wegen meinen Eltern, Tränen in den Augen, und unterdrücke das Schluchzen, um sie nicht aufzuwecken, da sie nebenan schlafen...

Des Weiteren:
Wunderschöne Unterhaltungen mit Taxifahrer.

Thema Kurzfristigkeit, mini Logbuch:
• Freunde luden mich am 22 nachmittags für eine Grillparty am nächsten Tag um 17 ein. Ich sagte ich könnte wahrscheinlich nicht. Würde es aber versuchen.
• Am nächsten Tag machte ich Weihnachtsplätzchen bis 19:30, traf mich dann 2 st (von 21-23) und rief dann erst bei den Freunden an, um zu sehen, wohin sie gegangen waren. Die Grillparty ging weiter. Und sie erwarteten mich.
• Der Taxifahrer, kurz vor dem Haus, erkannte das er Freund der Familie war – ich hätte gleich den Namen des Freundes sagen können.
• Dort sagte mir meine gute Freundin Cristina, die Party wäre wegen mir!
• Die Musik, zu denen sie sangen, war die des Nachbarn, der bis 2 am laut Musik hatte, aber man sang mit und wenn die Lieder nicht gefielen, machte man Witze darüber. Und war laut im Garten bis man sich um 2 auflöste.
Also, in Vergleich mit Deutschland: nicht nur, dass die Polizei nicht wegen eigenem Krach kommt – man ruft sie auch nicht wegen des Kraches des Nachbarn, eher umgekehrt, die laute Musik des Nachbarn nimmt man, wie sie kommt, entweder mit Freude, mitsingend, oder darüber mokierend, spaßend = auch mit Freude. Beispiel einer anderen Lebenseinstellung.

Nun hänge ich hier in der Hängematte, es ist warm, die Vögel zwitschern , und ich frage mich, - ja, was Frage ich mich? Ich denke, dies ist Leben. Es ist besser in Peru? Kann ich wirklich sagen, dass die Lebensqualität wegen des Menschlichen besser hier ist (wie meine Mutter, um die 80, seit 40 Jahren eingewandert)? Wird es etwa so sein wenn ich hier selber wohne, oder hängt es am Haus meiner Eltern? Werde ich auch einen Garten haben, Platz für eine Hängematte? Auf jeden Fall Sonne...

lunes, 10 de septiembre de 2012

Cuando surge una ciencia?


En qué momento surge una ciencia? Cuando la fundan, y le dan un nombre? Hablemos de Arqueometría, una ciencia joven que recibe su nombre alrededor de 1950, en un congreso y una revista de habla inglesa. El interés de alcanzar más exactitud es típico de toda investigación, y no es poco natural recurrir para ello a toda herramienta que esté a la mano. No es de extrañar entonces que los investigadores que se interesaban por la historia a través de sus vestigios, llamémoslo arqueología, utilizasen herramientas de las ciencias naturales mucho antes de 1958. Será porque en ese entonces eran “científicos holísticos”, o sea, conocían muchas ciencias y cultivaban la “interdisciplinariedad” tan idealizada hoy en día? A mi parecer, esto último es una visión algo forzada, ya que el proceso de  especialización simplemente es un producto natural de la ampliación del conocimiento. Más conocimiento hay, más campos, y por consiguiente disciplinas, se van delimitando. Pues es una tendencia humana delimitar y clasificar para ordenar. Pienso que simplemente, al no existir Arqueometría separada de arqueología, no era una tema dedicarse a lo uno o a lo otro. Al igual que un investigador occidental de culturas orientales no tenia que decidir en el siglo 17 si quería ser o sinólogo o indólogo. Sin ir más lejos, hoy en día se encuentran en universidades alemanas diferencias disciplinares con campos de investigación que en una facultad latinoamericana son cubiertas por una sola disciplina. Por ejemplo campos de interés de la culturología empírica podrían ser incluidos hasta cierto punto por una facultad de antropología, aunque haya diferencias en lo que refiere la temática y praxis que se consideren tradicionales y típicas en susodicha facultad. Pero también podría integrarse a otra, sobre eso hablo más abajo. La necesidad de diferenciar disciplinas dependerá de la demanda, y de los avances en herramientas de investigación. Quizá aparezcan, de acuerdo al desarrollo de intereses, nuevos campos dentro de la arqueología que al volverse más complejos y con métodos propios, igualmente se separarán de esta, y probablemente el arqueólogo de hoy recibirá en 100 años también el mismo calificativo de “holístico”, es decir, de amplios intereses poco especializados.
Entonces, la Arqueometría surgió antes de que fuese llamada como tal? Surge exactamente en el instante en el cual aparece el interés por aplicar herramientas metodológicas de diversas ciencias naturales a los campos de investigación de la arqueología? Y eso exactamente cuándo fue? Parece bastante improbable poder fijar un momento “exacto”.

Quizá la pregunta esté mal planteada. Quizás las ciencias no surgen. Quizás sea más bien un proceso de solidificación. O tal vez habría que comenzar preguntando qué es una ciencia. Si la consideramos como un complejo compuesto de temas de investigación y métodos correspondientes, entonces parece tratarse de un proceso de solidificación y su delimitación de otras. Pero si esa delimitación realmente depende del nombre,  sí se podría hablar de su surgimiento. Sin embargo, del nombre dependen pocas cosas, pues muchas están latentes sin ser nombradas.

Por ejemplo la filosofía.
Aquí saltaran algunos. No es considerada una ciencia, pero yo aquí entiendo bajo ciencia no la idea de ciencia natural objetiva, sino más bien el significado original de la raíz griega implicada en el nombre de varias: logos. Significa, entre cosas, conocimiento, no implica la pretensión de objetividad. Igualmente la palabra alemana Wissenschaft: denota meramente lo que rodea un saber o un conocimiento. Considero la pretensión de objetividad, en especial relacionada con lo cuantitativo, como una deformación moderna, deformación en el sentido que para algunas estará bien, pero generalizarla para todas ignorando las características de su campo de estudio está totalmente fuera de lugar. Para evitar animosidades supongo que debería decir disciplina.
Luego de esta acotación, volvamos a la filosofía. Pensamientos sobre el ser y la esencia, preguntas definitivamente típicas de la filosofía, fueron planteadas y su discusión profunda, discernible de lo meramente religioso, exhaustivamente documentada en escritos en varias culturas mucho antes que los griegos definiesen en su lenguaje “el amor a la sabiduría”; tanto así que se habla de la filosofía. hindú y china. Otro ejemplo: en la historia de la arqueología se tematizan prácticas que se pueden llamar arqueológicas anteriores a su “fundación” , por ejemplo  en china antigua había el interés por la propia historia (tenemos el mismo campo temático) y se desarrollaron métodos de investigación: algunos parecidos, como la excavación cuidadosa, la clasificación, y naturalmente muchos diferentes – pero el punto dudosamente es afirmar que recién al utilizar exactamente los mismo métodos podemos hablar de la misma ciencia.

Planteemos otra pregunta: una ciencia aparece cuando se delimita dentro de otra? No sería algo así como una mera “subciencia”? A lo que voy es que dentro de este proceso de diferenciación, el nuevo sistema temático-metodológico puede adquirir cierta independencia. Si llega a tener coherencia  interna, con campos de interés y métodos correspondientes, con premisas y sus propias reglas de juego (que bien pueden haber sido tomadas de otros “juegos”, pero no dependen de estos para existir), es al fin y al cabo algo así como un “sistema cerrado”. Cuando no depende de una ciencia especifica para plantear sus preguntas y buscar su manera de responderlas, se vuelve, valga la redundancia, independiente. Y esta independencia le da la posibilidad de relacionarse con otras ciencias y aportar a estas. Así, la Arqueometría puede interactuar con la restauración, alguna vez disciplina considerada dentro de la arqueología. O las neurociencias, si bien se alimentan de metodología de la biología y ramas de la física y química, pueden tener un aporte a la filosofía. Claro, aquí es importante no confundir, juntar pero no revolver: definir el lugar en el cerebro en el cuál se da la sinapsis de un pensamiento no necesariamente responde la pregunta que este pensamiento plantea.

Por otro lado, hay campos temáticos o metodológicos que si bien se relacionan con varios campos de conocimiento, y son afrontados desde varias ciencias, no necesariamente son declarados como una ciencia en sí. Por ejemplo la teoría de sistemas (un modelo explicativo), o la teoría del ritmo (un campo temático). El término ritmo es antiguo, y es utilizado en diversos contextos, pero en cierto momento, específicamente  medio siglo alrededor del año 1900, hay un boom en diversas ciencias para usarlo como herramienta de análisis y explicación de cómo funcionamos. Es visto desde diferentes perspectivas y afrontado con diversos métodos. Por ello, por ser un campo temático pero no tener unidad metodológica, la teoría del ritmo no puede ser considerada una ciencia, o una disciplina. Quizá lo llegue a ser; desapareció durante otro medio siglo y esta volviendo a surgir.  Tal vez le pase lo que a la sicología: de acuerdo al espíritu del tiempo se potencia el interés de investigar como funciona nuestra mente a nivel de consciencia, y los márgenes de esta. Son interrogantes antiguas en la filosofía, lo nuevo es la combinación con acercamientos y métodos de las ciencias de la época. Wundt, considerado uno de los padres de la sicología (en realidad fue padre de diversas disciplinas o aproximaciones), escribe sobre ella en 1900 que aún hay la incertidumbre de si se va a separar de la filosofía o no, y si sí, si va a mantener un método más humanista o primarán los que quieren que se apegue más a la metodología de las ciencias naturales. Entonces, en que momento se independizó la sicología? Cuando hubo quizás un consenso no solo sobre el campo de interés, sino también sobre los métodos con los que se trabajaría – un consenso, como pienso que es sano, que es constantemente revisado.

El punto es que puede haber temas, o métodos, independientes de una ciencia y aplicables a muchas, pero no son autónomos. Son autónomos cuando tienen ambos elementos: las preguntas, o sea su campo temático, y una manera de buscar sus respuestas, o sea su método. Sobre todo lo segundo es decisivo, porque en el ejemplo citado la pregunta sobre cómo funciona el pensar es común a la filosofía y a la sicología, pero ambas difieren en su método, y por lo tanto en el tipo de respuestas.


Entonces, surge un ciencia? Mi conclusión de este pensar en voz alta, mejor dicho en escritura, es que no se puede hablar de que una ciencia surge, y mucho menos en relación con el instante en el que recibe su título. Pero sí pienso que hay un momento en el cual el proceso de solidificación y delimitación de un campo y praxis de investigación lleva a una autonomía a nivel de tema y en especial de método que le permite relacionarse con otras disciplinas sin depender de una única, y en ese momento la especialidad se concreta como tal.

Y Ud. qué piensa?

Postdata:
Considero que la palabra Ciencia puede llevar a diferencias de interpretación y opinión. En castellano, ciencia me parece ser como un término técnico, no está relacionada con otras palabras cotidianas, por ello su definición depende mucho de la época que vivimos. En alemán, Wissenschaft está ligada a Wissen, qué es un término amplio, tal como "saber", y otras palabras afines: Wissensdrang, Unwissen, wissentlich, etc.
En consecuencia, creo que cuando concebimos Wissenschaft en un autor alemán, hemos de indagar en lo que él y su tiempo entendían, o contra que usos de la palabra se oponía (lo cual se relaciona con el anti-psicologísmo), pues es considerar que puede estar abarcando ideas más amplias que nuestro uso cotidiano de la palabra ciencia.

Aquí al respecto una definición de un diccionario filosófico que concibe Wissenschaft no a partir de un método específico (como podría ser la pretensión de las ciencias naturales desde hace unos siglos), sino a partir de su coherencia interna: un complejo de conocimientos entrelazados acerca de un campo temático, con mecanismos y métodos de investigación propios y monitoreo de adecuación y coherencia (o así lo interpreto yo).

Wissenschaft =
Das Vordringen zu den Begründungszusammenhängen eines zu erkennenden Gegenstandes, das:
1. Im Vorhinein diesen Gegenstand einem bestimmten Sachgebiet zuordnet und damit zugleich nicht nur ihm als diesen einzelnen, sondern die Begründungszusammenhänge dieses ganzen Sachgebietes an ihm erkennen will,
2. Sich über die Art und Weise seines Vorgehens in diesem Sachgebiet selbst Rechenschaft gibt und diese Art und Weise an der Eigenart des jeweiligen Sachgebietes ausrichtet.
Diese Ausrichtung heißt Methode. Wissenschaft kann so definiert werden als ein auf ein Sachgebiet beschränktes methodisches Vordringen zu den Begründungszusammenhängen der Gegenstände und zugleich als das Resultat dieses Vordringens, nämlich als Zusammenhang einsichtig gewordener wahrer und wahrscheinlicher Sätze über die Grundverknüpfungen der Gegenstände eines Sachgebietes.

Alois Halder y Max  Müller, Philosophisches Wörterbuch. Freiburg:  Herder, 1971, pág. 308s.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Callback

Otro Coctel:

La idea es recuperar el sutil sabor de la cáscara de la almendra.
= Amaretto con un chorrito de Anís SECO (en nombre de la glucosa, por favor no dulce, sino tan seco que su nombre casi sea contradicción).
El Amaretto es bastante empalagoso. El Anís no le logra quitar lo dulce, sin embargo, lo cubre en el paladar, permitiendo resurgir el casi ya aniquilado Bitter de la almendra, mezclándose así los dos aromas.
Eso, claro, si está en la proporción correcta, que es cuestión de gotas, ya que un exceso del Anís apabulla cualquier otra fragancia. Bueno, al final, en el cogote, el dulce tiene la última palabra, pero si  el trago está bien dosificado, sólo se queda ahi, y no en el paladar.
Para los más burdos en puntería, un hielo o uno de los dos licores fuertemente enfriado pueden ser de ayuda, ya que atontan la exactitud, y le da etapas diferentes - mientras se descongelan en la boca - a las fragancias de los licores. Como mencionado, es mejor si sólo es uno el licor enfriado, pues así estas etapas de saboreo se distancian más.

Cuestionar las preguntas.


¿Para qué? Para entenderlas. No para responderlas
Si vamos a poner la mano mil veces nuevamente en el fuego (como probablemente único animal que se quema más de una vez en la misma brasa),  mejor es que lo hagamos cada vez en plena consciencia del porqué. Si no, las cosas, y nuestros actos, meramente nos suceden - y no los degustamos tanto.

¿De qué estoy hablando? Del enmarcarme, de hallar mis marcos. Del contexto que me abarca.
Tengo mis valores y creencias, mis intenciones, mis direcciones, mis gustos y preferencias, mis conocimientos. De dónde vienen? Si lo averiguo, o mejor dicho lo atisbo, me puedo entender y comprender mejor. Y encontrar maneras más fluidas de comunicar con los otros. 

Es obvio que mis conocimientos en gran parte tienen una historia anterior a mí. Pero lo mismo vale para mis gustos, de mis valores ni hablar. Una historia anterior, pero también, y aquí está lo interesante, paralela: en mis coetáneos. 

Así que preguntémonos de donde vienen mis gustos, más allá de mis experiencias concretas personales. Qué denominador común hay, si observo los gustos de los otros? Y - acá es cuando comenzamos a vernos desde afuera, del límite hacia dentro - : cuáles pueden ser sus causas? Cómo soy hijo de mi época? 

La estrategia no es remontar a qué me influyó, pues la perspectiva no es desde mi hacia lo que viene a influirme. Es en una egocentrismo de poca productividad en este momento (tampoco es útil pretender estar fuera o contracorriente a mi tiempo, a menos que el dar la contra sea estudiado como otra característica típica del contexto). La perspectiva adecuada para esto es ir hacia los otros, observar que nos influyó en conjunto (claro, cada uno a su manera, pero detectar lo común), y desde ahí, observar de dónde vino, cómo surge. En otras palabras: es ir a buscar, y darle la mano, al espíritu del tiempo. Desde ahí podré entender mejor qué temáticas me ocupan y preocupan, qué estilos me tiñen y porqué, el cómo surge mi lenguaje (combinación totalmente original por el qué y cómo combino), a qué me adscribo y de qué distancio, pero sobre todo los porqués. Es un paso más en el explorar cómo funciono - y su fascinación. 

El punto del marco, repito y concluyo, no es conocer mis preguntas, sino porqué me las hago, como herramienta para afirmar mi identidad en plena consciencia, cual hijo de mi tiempo: viejo y nuevo.



(Esbozo de herramienta para hallar y contextualizar temáticas y estrategias del propio proyecto artístico, o simplemente del “proyecto yo”. Para mi trabajo de “concept coaching” en una escuela de artes)