En qué
momento surge una ciencia? Cuando la fundan, y le dan un nombre? Hablemos de
Arqueometría, una ciencia joven que recibe su nombre alrededor de 1950, en un
congreso y una revista de habla inglesa. El interés de alcanzar más exactitud
es típico de toda investigación, y no es poco natural recurrir para ello a toda
herramienta que esté a la mano. No es de extrañar entonces que los
investigadores que se interesaban por la historia a través de sus vestigios,
llamémoslo arqueología, utilizasen herramientas de las ciencias naturales mucho
antes de 1958. Será porque en ese entonces eran “científicos holísticos”, o
sea, conocían muchas ciencias y cultivaban la “interdisciplinariedad” tan
idealizada hoy en día? A mi parecer, esto último es una visión algo forzada, ya
que el proceso de especialización
simplemente es un producto natural de la ampliación del conocimiento. Más
conocimiento hay, más campos, y por consiguiente disciplinas, se van
delimitando. Pues es una tendencia humana delimitar y clasificar para ordenar.
Pienso que simplemente, al no existir Arqueometría separada de arqueología, no
era una tema dedicarse a lo uno o a lo otro. Al igual que un investigador
occidental de culturas orientales no tenia que decidir en el siglo 17 si quería
ser o sinólogo o indólogo. Sin ir más lejos, hoy en día se encuentran en
universidades alemanas diferencias disciplinares con campos de investigación
que en una facultad latinoamericana son cubiertas por una sola disciplina. Por
ejemplo campos de interés de la culturología empírica podrían ser incluidos
hasta cierto punto por una facultad de antropología, aunque haya diferencias en
lo que refiere la temática y praxis que se consideren tradicionales y típicas
en susodicha facultad. Pero también podría integrarse a otra, sobre eso hablo
más abajo. La necesidad de diferenciar disciplinas dependerá de la demanda, y
de los avances en herramientas de investigación. Quizá aparezcan, de acuerdo al
desarrollo de intereses, nuevos campos dentro de la arqueología que al volverse
más complejos y con métodos propios, igualmente se separarán de esta, y
probablemente el arqueólogo de hoy recibirá en 100 años también el mismo
calificativo de “holístico”, es decir, de amplios intereses poco
especializados.
Entonces,
la Arqueometría surgió antes de que fuese llamada como tal? Surge exactamente
en el instante en el cual aparece el interés por aplicar herramientas
metodológicas de diversas ciencias naturales a los campos de investigación de
la arqueología? Y eso exactamente cuándo fue? Parece bastante improbable poder
fijar un momento “exacto”.
Quizá
la pregunta esté mal planteada. Quizás las ciencias no surgen. Quizás sea más
bien un proceso de solidificación. O tal vez habría que comenzar preguntando
qué es una ciencia. Si la consideramos como un complejo compuesto de temas de
investigación y métodos correspondientes, entonces parece tratarse de un
proceso de solidificación y su delimitación de otras. Pero si esa delimitación
realmente depende del nombre, sí
se podría hablar de su surgimiento. Sin embargo, del nombre dependen pocas
cosas, pues muchas están latentes sin ser nombradas.
Por
ejemplo la filosofía.
Aquí
saltaran algunos. No es considerada una ciencia, pero yo aquí entiendo bajo
ciencia no la idea de ciencia natural objetiva, sino más bien el significado
original de la raíz griega implicada en el nombre de varias: logos. Significa,
entre cosas, conocimiento, no implica la pretensión de objetividad. Igualmente
la palabra alemana Wissenschaft: denota meramente lo que rodea un saber o un
conocimiento. Considero la pretensión de objetividad, en especial relacionada
con lo cuantitativo, como una deformación moderna, deformación en el sentido
que para algunas estará bien, pero generalizarla para todas ignorando las
características de su campo de estudio está totalmente fuera de lugar. Para
evitar animosidades supongo que debería decir disciplina.
Luego
de esta acotación, volvamos a la filosofía. Pensamientos sobre el ser y la
esencia, preguntas definitivamente típicas de la filosofía, fueron planteadas y
su discusión profunda, discernible de lo meramente religioso, exhaustivamente
documentada en escritos en varias culturas mucho antes que los griegos
definiesen en su lenguaje “el amor a la sabiduría”; tanto así que se habla de
la filosofía. hindú y china. Otro ejemplo: en la historia de la arqueología se
tematizan prácticas que se pueden llamar arqueológicas anteriores a su
“fundación” , por ejemplo en china
antigua había el interés por la propia historia (tenemos el mismo campo
temático) y se desarrollaron métodos de investigación: algunos parecidos, como
la excavación cuidadosa, la clasificación, y naturalmente muchos diferentes –
pero el punto dudosamente es afirmar que recién al utilizar exactamente los
mismo métodos podemos hablar de la misma ciencia.
Planteemos
otra pregunta: una ciencia aparece cuando se delimita dentro de otra? No sería
algo así como una mera “subciencia”? A lo que voy es que dentro de este proceso
de diferenciación, el nuevo sistema temático-metodológico puede adquirir cierta
independencia. Si llega a tener coherencia interna, con campos de interés y métodos correspondientes,
con premisas y sus propias reglas de juego (que bien pueden haber sido tomadas
de otros “juegos”, pero no dependen de estos para existir), es al fin y al cabo
algo así como un “sistema cerrado”. Cuando no depende de una ciencia especifica
para plantear sus preguntas y buscar su manera de responderlas, se vuelve,
valga la redundancia, independiente. Y esta independencia le da la posibilidad
de relacionarse con otras ciencias y aportar a estas. Así, la Arqueometría
puede interactuar con la restauración, alguna vez disciplina considerada dentro
de la arqueología. O las neurociencias, si bien se alimentan de metodología de
la biología y ramas de la física y química, pueden tener un aporte a la
filosofía. Claro, aquí es importante no confundir, juntar pero no revolver:
definir el lugar en el cerebro en el cuál se da la sinapsis de un pensamiento
no necesariamente responde la pregunta que este pensamiento plantea.
Por
otro lado, hay campos temáticos o metodológicos que si bien se relacionan con
varios campos de conocimiento, y son afrontados desde varias ciencias, no
necesariamente son declarados como una ciencia en sí. Por ejemplo la teoría de
sistemas (un modelo explicativo), o la teoría del ritmo (un campo temático). El
término ritmo es antiguo, y es utilizado en diversos contextos, pero en cierto
momento, específicamente medio siglo
alrededor del año 1900, hay un boom en diversas ciencias para usarlo como
herramienta de análisis y explicación de cómo funcionamos. Es visto desde
diferentes perspectivas y afrontado con diversos métodos. Por ello, por ser un
campo temático pero no tener unidad metodológica, la teoría del ritmo no puede
ser considerada una ciencia, o una disciplina. Quizá lo llegue a ser;
desapareció durante otro medio siglo y esta volviendo a surgir. Tal vez le pase lo que a la sicología:
de acuerdo al espíritu del tiempo se potencia el interés de investigar como
funciona nuestra mente a nivel de consciencia, y los márgenes de esta. Son
interrogantes antiguas en la filosofía, lo nuevo es la combinación con
acercamientos y métodos de las ciencias de la época. Wundt, considerado uno de
los padres de la sicología (en realidad fue padre de diversas disciplinas o
aproximaciones), escribe sobre ella en 1900 que aún hay la incertidumbre de si
se va a separar de la filosofía o no, y si sí, si va a mantener un método más
humanista o primarán los que quieren que se apegue más a la metodología de las
ciencias naturales. Entonces, en que momento se independizó la sicología?
Cuando hubo quizás un consenso no solo sobre el campo de interés, sino también
sobre los métodos con los que se trabajaría – un consenso, como pienso que es
sano, que es constantemente revisado.
El
punto es que puede haber temas, o métodos, independientes de una ciencia y
aplicables a muchas, pero no son autónomos. Son autónomos cuando tienen ambos
elementos: las preguntas, o sea su campo temático, y una manera de buscar sus
respuestas, o sea su método. Sobre todo lo segundo es decisivo, porque en el
ejemplo citado la pregunta sobre cómo funciona el pensar es común a la
filosofía y a la sicología, pero ambas difieren en su método, y por lo tanto en
el tipo de respuestas.
Entonces,
surge un ciencia? Mi conclusión de este pensar en voz alta, mejor dicho en
escritura, es que no se puede hablar de que una ciencia surge, y mucho menos en
relación con el instante en el que recibe su título. Pero sí pienso que hay un
momento en el cual el proceso de solidificación y delimitación de un campo y
praxis de investigación lleva a una autonomía a nivel de tema y en especial de
método que le permite relacionarse con otras disciplinas sin depender de una
única, y en ese momento la especialidad se concreta como tal.
Y Ud.
qué piensa?
Postdata:
Considero que la palabra Ciencia puede llevar a diferencias de interpretación y opinión. En castellano, ciencia me parece ser como un término técnico, no está relacionada con otras palabras cotidianas, por ello su definición depende mucho de la época que vivimos. En alemán, Wissenschaft está ligada a Wissen, qué es un término amplio, tal como "saber", y otras palabras afines: Wissensdrang, Unwissen, wissentlich, etc.
En consecuencia, creo que cuando concebimos Wissenschaft en un autor alemán, hemos de indagar en lo que él y su tiempo entendían, o contra que usos de la palabra se oponía (lo cual se relaciona con el anti-psicologísmo), pues es considerar que puede estar abarcando ideas más amplias que nuestro uso cotidiano de la palabra ciencia.
Aquí al respecto una definición de un diccionario filosófico que concibe Wissenschaft no a partir de un método específico (como podría ser la pretensión de las ciencias naturales desde hace unos siglos), sino a partir de su coherencia interna: un complejo de conocimientos entrelazados acerca de un campo temático, con mecanismos y métodos de investigación propios y monitoreo de adecuación y coherencia (o así lo interpreto yo).
Wissenschaft =
Das Vordringen zu den Begründungszusammenhängen eines zu erkennenden Gegenstandes, das:
1. Im Vorhinein diesen Gegenstand einem bestimmten Sachgebiet zuordnet und damit zugleich nicht nur ihm als diesen einzelnen, sondern die Begründungszusammenhänge dieses ganzen Sachgebietes an ihm erkennen will,
2. Sich über die Art und Weise seines Vorgehens in diesem Sachgebiet selbst Rechenschaft gibt und diese Art und Weise an der Eigenart des jeweiligen Sachgebietes ausrichtet.
Diese Ausrichtung heißt Methode. Wissenschaft kann so definiert werden als ein auf ein Sachgebiet beschränktes methodisches Vordringen zu den Begründungszusammenhängen der Gegenstände und zugleich als das Resultat dieses Vordringens, nämlich als Zusammenhang einsichtig gewordener wahrer und wahrscheinlicher Sätze über die Grundverknüpfungen der Gegenstände eines Sachgebietes.
Alois Halder y Max Müller, Philosophisches Wörterbuch. Freiburg: Herder, 1971, pág. 308s.