Decir que los problemas de la filosofía son problemas del lenguaje equivale a decir que los problemas del motor de un carro son problemas de su mofle, ya que por ahí sale el ruido del motor (1).
Expresamos nuestras ideas a través de un lenguaje. Son por ello nuestras ideas no más que lenguaje? Es la casa solo los ladrillos que la conforman – y no casa, u hogar, o complejo de muros, frente de ventanas, etc?
Hay una corriente filosófica, o una actitud más bien, que resume los problemas filosóficos a problemas de lenguaje hablado y escrito, y se dedica a analizar la semiótica de una oración pretendiendo solucionar, a través de una descripción de los mecanismos lingüísticos o de interpretación, la pregunta que estos transmiten. A mi parecer, no puede así llegar muy lejos, y definitivamente no a las causas y menos a las respuestas de una pregunta filosófica.
Otra cosa son los filósofos que afirman que el lenguaje es el mejor representante, el más exacto espejo de nuestro pensamiento. Esto es discutible (y yo lo discutiría pues pienso hay otros equiparables). Sin embargo, estos filósofos no caen en la confusión de la tendencia arriba descrita – pues un mecánico puede desarrollar gran sensibilidad auditiva hacia los ruidos que salen de un mofle sin jamás confundir el mofle que los emite con el motor que los causa.
Es la típica confusión entre causa y efecto. Intentando hallar una explicación, he oído que es dicho que la mentalidad americana está muy influenciada por el Calvinismo de los Pilgrims que se asentaron al inicio de la colonización occidental de esas tierras, el cual afirmaba que Dios te manifiesta su simpatía ya en vida, entre otras cosas con el éxito material. Por lo tanto, los efectos y productos no solo son muestra fiel de la causa, sino inclusive su demostración (si hay efecto X, es porque hay causa Y) y llevan a ser identificados con ella. Lo cual es en el sentido lógico una falacia (pienso esa es la categoría) porque bien puede ser que el efecto X haya sido causado por Z. Otras religiones piensan que si Dios te quiere, te lo demostrará en el cielo… así que si eres rico o pobre en tierra, eso no demuestra nada. O que si Dios es bondadoso contigo, al menos no lo verás en muestras tangibles. El punto es que quizá la mencionada lógica religiosa de demostración y relacionamiento inversa influyó no solo el manejo socio-económico hasta hoy (véase educación por élites, sistema de apoyo social excluyente, etc), sino a la cultura también hasta las profundidades de los sistemas de deducción.
Pero estos son vuelos demasiados ajenos a tierra firme – en tanto haya tierra firme en los pensamientos.
Lenguaje es en mi opinión una herramienta excelente para analizar los procesos de pensamiento, pero identificar a 100% sus elementos con los del pensamiento (como decir que pensamos en palabras, y lo que no está en las palabras no es pensable (2), y cuando nos quedamos sin palabras es porque no pensamos en nada…) o sostener que los mecanismos del lenguaje causan los del pensamiento (en vez de pensar que quizá los mecanismos son comunes a ambos y vienen de más atrás) es, a mi parecer, simplemente una falla lógica llevada consecuentemente.
Expresamos nuestras ideas a través de un lenguaje. Son por ello nuestras ideas no más que lenguaje? Es la casa solo los ladrillos que la conforman – y no casa, u hogar, o complejo de muros, frente de ventanas, etc?
Hay una corriente filosófica, o una actitud más bien, que resume los problemas filosóficos a problemas de lenguaje hablado y escrito, y se dedica a analizar la semiótica de una oración pretendiendo solucionar, a través de una descripción de los mecanismos lingüísticos o de interpretación, la pregunta que estos transmiten. A mi parecer, no puede así llegar muy lejos, y definitivamente no a las causas y menos a las respuestas de una pregunta filosófica.
Otra cosa son los filósofos que afirman que el lenguaje es el mejor representante, el más exacto espejo de nuestro pensamiento. Esto es discutible (y yo lo discutiría pues pienso hay otros equiparables). Sin embargo, estos filósofos no caen en la confusión de la tendencia arriba descrita – pues un mecánico puede desarrollar gran sensibilidad auditiva hacia los ruidos que salen de un mofle sin jamás confundir el mofle que los emite con el motor que los causa.
Es la típica confusión entre causa y efecto. Intentando hallar una explicación, he oído que es dicho que la mentalidad americana está muy influenciada por el Calvinismo de los Pilgrims que se asentaron al inicio de la colonización occidental de esas tierras, el cual afirmaba que Dios te manifiesta su simpatía ya en vida, entre otras cosas con el éxito material. Por lo tanto, los efectos y productos no solo son muestra fiel de la causa, sino inclusive su demostración (si hay efecto X, es porque hay causa Y) y llevan a ser identificados con ella. Lo cual es en el sentido lógico una falacia (pienso esa es la categoría) porque bien puede ser que el efecto X haya sido causado por Z. Otras religiones piensan que si Dios te quiere, te lo demostrará en el cielo… así que si eres rico o pobre en tierra, eso no demuestra nada. O que si Dios es bondadoso contigo, al menos no lo verás en muestras tangibles. El punto es que quizá la mencionada lógica religiosa de demostración y relacionamiento inversa influyó no solo el manejo socio-económico hasta hoy (véase educación por élites, sistema de apoyo social excluyente, etc), sino a la cultura también hasta las profundidades de los sistemas de deducción.
Pero estos son vuelos demasiados ajenos a tierra firme – en tanto haya tierra firme en los pensamientos.
Lenguaje es en mi opinión una herramienta excelente para analizar los procesos de pensamiento, pero identificar a 100% sus elementos con los del pensamiento (como decir que pensamos en palabras, y lo que no está en las palabras no es pensable (2), y cuando nos quedamos sin palabras es porque no pensamos en nada…) o sostener que los mecanismos del lenguaje causan los del pensamiento (en vez de pensar que quizá los mecanismos son comunes a ambos y vienen de más atrás) es, a mi parecer, simplemente una falla lógica llevada consecuentemente.
(1) Aclaración: uso la palabra mofle que en México denomina el sistema de escape de un carro desde el motor hasta la terminal por la que sale el humo y el ruido… No uso el termino escape de mi Perú natal ya que se podría confundir con una metáfora de una filosofía del escapismo, y eso es una idea a mi parecer demasiado compleja para el aspecto que critico en este tipo de filosofía.
(2) Si alguien quiere venir aquí con citas, planteando que lo que alguna vez dijo alguien no ha sido contradicho muchas veces, sea impreso o no, y me cita a Wittgenstein con ‘de aquello de lo cual no se puede hablar, se debe callar’ le recomiendo profundizar algo en el autor y leer los apuntes de sus diarios (que están perfectamente publicados, hasta los secretos) que coinciden con las fechas de escritura del Tractatus, o su escrito sobre ética – en ambos lados se halla su afirmación que es justamente lo indecible lo importante, y lo que puede hacer el delimitar el lenguaje no es abarcar, pero si señalar. Un autor interesante al respecto es Pierre Hadot.
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